Isaías es un profeta bien conocido en la Biblia, comenzó su actividad profética en el 738 a.C., el mismo año que murió el rey Uzías, un periodo en que el pueblo estaba apartado y rebelde de Dios. Este profeta es reconocido por tener un alto contenido profético mesiánico en su libro.

El llamamiento de Isaías es muy peculiar, fue a través de una visión que es relatada en el capítulo 6 de dicho libro. Quiero concentrarme en los versos del 1 al 8.

En visión, Isaías estaba en el salón del trono de Dios, de hecho, vio a los serafines como le alababan y como resonaba el lugar mientras hablaban. Debe ser impresionante ver el trono y a Dios sentado con sus faldas llenando todo el templo. Deber ser un ambiente de tal perfección, pureza y amor que llevó a Isaías a una introspección profunda y de impacto inmediato.

<< ¡Ay de mí que soy muerto!, porque siendo inmundo de labios y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos >>. Isaías 6: 5

El impacto fue tal, que Isaías se dio por muerto, pudo notar su impureza. Fue tanto el contraste que se sintió digno de muerte. Personalmente, dudo que nos sintamos así en algún momento frente a personas que podamos conocer. Es algo que solo Dios puede provocar en el ser humano. Pero a pesar de que Isaías se daba por muerto, no fue lo que le esperaba. Si no al contrario, le fue entregado el perdón, por medio de uno de los serafines fue limpiado con un carbón encendido tocando sus labios.

-He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa y limpio de pecado. Isaías 6: 7

Esta escena me trae a la época de reyes, palacios, sirvientes, concubinas, etc. Me imagino a un pobre vagabundo, o a alguien indigno, entrando al salón real. De seguro lo ejecutaban inmediatamente. Así es el ser humano, es su naturaleza, mientras más poder tiene se ven como seres especiales y miran con inferioridad al resto, o como pasó con algunos, se hacían llamar Dios. ¡Pero que manera tan diferente es el reaccionar de Dios!

Y que agradecido fue Isaías, que Dios al necesitar gente, el sin titubear responde

Heme aquí, envíame a mí. Isaías 6: 8

Me encanta la homilética que se me viene a la mente aplicada a nosotros compárandola con la muerte de Cristo. Nosotros, siendo impuros, pecadores, vanagloriosos, autocomplacientes, que difícilmente pensamos en el que tenemos a nuestro lado, somos perdonados, ese carbón encendido, Jesús, quien murió por nuestros pecados en la cruz. Gracias a él tenemos el perdón, gratuito, y sin merecerlo.

¿Le has tomado el peso? ¿Hemos realizado una introspección comparándonos con Jesús? ¿Nos damos cuenta de lo que realmente somos y las inclinaciones que tenemos al egoísmo y a la complacencia del ego? Cuando nos demos cuenta, cuando abramos los ojos, cuando comprendamos todo lo que Dios dió por nosotros, nuestro corazón será quebrantado y vamos a querer ser renovados por Jesús.

Espero que todos podamos responder hoy: Heme aquí, envíame a mi.

Categorías: Artículos, Destacado

About sebalatorre

Anciano Iglesia de Vitacura. Ingeniero, Fotógrafo y Montañista

Una Respuesta so far.

  1. Soleily dice:

    Esta buenisima la reflexión!! Lo más importante es dejarse ser quebrantados por Dios, para que el pueda actuar en nuestras vidas!! Comprender esto, ser fiel y obediente depende solo de una comunion diaria con Cristo!!


Artículos

Unión en oración

Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; ...

La mayor necesidad d

"En la época colonial, la producción de sal en la ...

Vía de escape

En la mayoría de las construcciones tienes vías de escape ...

Moldeados por Cristo

“Se acercaba el Día de la Madre. Un niño de ...

La bondad del mundo

“El Tomate” camina por las calles trabajando esforzadamente. Mientas en ...

Rimons twitter widget by Rimon Habib