Sacrificio por Amor

Autor: AntoSantorsola 1 Comentario

La Biblia nos recuerda a través de una numerosa cantidad de versículos e historias como debemos tratarnos entre hermanos, hay uno en particular que lo resume de forma clara y precisa, 1° Juan 4:21 “Nosotros tenemos este Mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano

Melanie Klein, autora Psicoanalítica, nos presenta en uno de sus textos el concepto de “Simpatía genuina”, es básicamente una entrega de amor genuino, ponerse en lugar del otro, dejar de lado nuestros intereses momentáneamente para sacrificarse por un tercero.

Pero el sacrificio solo es bueno cuando va acompañado de amor. No tiene sentido si solo se hace por cumplir o porque sabes que es lo correcto. El sacrificio verdadero debe nacer del corazón, ser una ayuda y no una caridad. La caridad muchas veces nos hace sentir superiores que aquel al que estamos ayudando, lo miramos con ojos de lastima, le damos aquello que nos sobra o que ya no utilizamos, es decir una ayuda en forma vertical, al contrario, la ayuda solidaria se hace de forma horizontal, auxiliamos a personas que no conocemos, como si se tratase de un amigo, le entregamos parte de las cosas que nosotros mismos utilizamos, hacemos un sacrificio genuino, que viene motivado desde el amor.(1)

¿Cuál es el mayor sacrificio que nosotros como cristianos conocemos?, por supuesto, Jesús, Dios hecho hombre, quien decidió darse a sí mismo, en paga por nuestros pecados, Cristo se entregó como un cordero, derramó su sangre inocente para dar la posibilidad de salvación a cada uno de nosotros, redención para todos, hasta para el más pequeño de sus hijos.

Juan 3:16 ilustra claramente la motivación que tuvo Dios para llevar a cabo tal sacrificio “Porque de tal manera amo Dios al mundo, que dio a su hijo único, para que todo el que crea en el, no perezca, sino tenga vida eterna”. Cuanto sufrirá Dios al ver que nosotros, sus hijos no apreciamos su sacrificio y nos alejamos de él.

Un sacrifico tan grande como este, nos invita a evaluar la conducta que tenemos hacia nuestros hermanos. 1 Juan 3:16 nos dice “En esto hemos conocido el amor, en que Cristo puso su vida por nosotros. Nosotros también debemos dar nuestra vida por los hermanos”. Debemos seguir a Cristo, dejar que él nos moldee con su amor, que aspiremos parecernos a él. No nos sirve hablar del amor, hablar de un Dios que es Amor, si no lo tenemos este sentimiento en nuestro corazón y tampoco nos sirve tenerlo, si este solo se queda ahí, encerrado. El amor debe ser una palabra activa, se expresa con los actos, en cada uno de ellos. Debemos demostrarles a todos nuestros hermanos que los amamos mediante los hechos, que estamos dispuestos a sacrificarnos por ellos, a dejar de lado nuestros propios intereses y bienestar por ser solidarios y ayudar por la motivación que el amor nos da.

Jesús en su ministerio, nos aclaró cómo debía ser el trato entre nosotros, hermanos hijos de un mismo Padre. Nos habló por medio de su ejemplo, a través de su vida, mostrándonos su amor por el prójimo, por los más necesitados y desposeídos, supliendo primero sus necesidades básicas, dándoles de comer, sanándolos y luego llenándolos espiritualmente. Junto con su ejemplo, también nos dio órdenes e instrucciones claras de cómo tratar con nuestros hermanos, es así, como nos resume la segunda parte de los diez mandamientos, aquellos referidos a nuestra relación con el prójimo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” en Mateo 22.39. Estos nos enseña también que para la segunda venida de Cristo, una característica determinante que diferenciara a los justos de los injustos será el cómo hemos tratados a quienes más necesitaban y menos poseían, esto se encuentra en: Mateo 25.31-46.

Así es como llegamos a uno de los versículos fundamentales para este artículo, se encuentra en 1 Juan 2:6 y dice: “El que dice que está en Él, debe andar como Él anduvo”, fijar los ojos en la vida de Jesús, tomar ejemplo del sacrificio efectuado por Dios hacia nosotros, la entrega siempre debe ser generada y potenciada por el amor, así como indica 1 Corintios 13:3: “Y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y entregara mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve”.

Es importante recordar también que Dios quiere acciones provenientes de nuestros corazones, no nuestras vanas obras, por tanto es inútil entregar todo cuanto tenemos, siendo esta una buena obra en si misma, si no lo hacemos con amor. Al amar a Dios, esto es, al estar en Él, vendrá acompañado del amor para con nuestros hermanos y semejantes. “Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros, y su amor se perfecciona en nosotros”, 1 Juan 4:12. Una cosa lleva a la otra, una fe verdadera siempre nos conducirá hacia el amor, porque Dios es Amor.

Reflexionemos al terminar en torno a un versículo que contiene una pregunta en sí mismo, lo encontramos en 1 Juan 3:17 y dice: “Pero si uno tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano padecer necesidad, y le cierra su corazón, ¿Cómo puede el amor de Dios estar en el?”

(1) Klein, Melanie ; Amor, culpa y reparación; 1937

Categorías: Artículos, Destacado

About AntoSantorsola

Directora Departamento de Comunicaciones Iglesia de Vitacura. Estudiante de Psicología.

Una Respuesta so far.

  1. Ilsen dice:

    Anto, muy bueno e importante en todos.


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