Nube y Columna de Fuego

Autor: rodrigocaballero 1 Comentario

Cuando el puedo de Israel viajaba a través del desierto, era dirigido directamente por Dios mediante una Nube en el día y una columna de fuego en la noche. Así Dios le proporcionaba a su pueblo protección del sol del día, de los insectos y del frío de la noche y además manifestaba su voluntad. “Y cuando la nube se alzaba del tabernáculo, los hijos de Israel se movían en todas sus jornadas; pero si la nube no se alzaba, no se movían hasta el día en que ella se alzaba. Porque la nube de Jehová estaba de día sobre el tabernáculo, y el fuego estaba de noche sobre él, a vista de toda la casa de Israel, en todas sus jornadas.” (Éxodo 40: 36-38).

Cuando estaban acampando la nube se posaba en el tabernáculo, pero cuando debían marchar la nube se levantaba (Números 9:16-23).  El pueblo no sabía cuánto duraría cada etapa del viaje, podían ser días, meses o años (vers. 22), así que la única forma de enterarse de cuál era la voluntad de Dios para ese día era mantenerse mirando constantemente el tabernáculo para darse cuenta de si era momento de permanecer, marchar o armar el campamento; independiente de la hora que fuera, la nube podía levantarse de día o de noche (vers. 21).

Dios intenta hacerte saber su voluntad, pero a veces no nos enteramos porque el mensaje no viene de la forma que esperamos recibirlo. La respuesta siempre está en el santuario.

Debemos aprender a conocer a Dios, así nos daremos cuenta de lo que quiere decirnos, cuándo nos invita a caminar y cuando nos invita a acampar. Los israelitas sabían que la forma en que Dios les hablaba era mediante la nube en el santuario y así se mantenían atentos: “Al mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová partían, guardando la ordenanza de Jehová como Jehová lo había dicho por medio de Moisés” (vers. 23).

¿Cómo podemos nosotros hoy saber cuál es la forma en que Dios nos habla? Conocer la voluntad de Dios tiene más que ver con conocerlo a Él que conocer el futuro, porque “Él es el camino” (Juan 14:6). Sólo mediante la comunicación directa con Él podemos entender lo que antes no nos había sido revelado y Él abre nuestros ojos. La historia de los discípulos en el camino a Emaús es el mejor ejemplo (Lucas 24:13-35).

Luego de la muerte de Cristo dos discípulos iban caminando desanimados y un desconocido se les acerca y comienza a explicarles las escrituras y cómo se habían cumplido esos días. Era Cristo mismo, pero ellos no le reconocieron porque sus ojos estaban cegados, sin embargo al invitarlo a entrar con ellos le reconocieron y se dieron cuenta habían estado con Dios por el fuego que latía en sus corazones mientras Él les revelaba las Escrituras (vers. 32). Sacar el fuego que tienes en tu corazón para que no te consuma, eso es hacer la voluntad de Dios: Jesús viene a encender nuestros corazones como una antorcha que es luz para el sendero.

Recordemos “orar y cantar con el espíritu, pero también con el entendimiento” (parafraseando 1a Corintios 14:15). “Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras” (Lucas 24:45)

Así descubriremos la voluntad de Dios en nuestras vidas, cada día. Es una forma de vida.

 

Preparado por:

Sara Caballero

Categorías: Sin categoría

Una Respuesta so far.

  1. Soleily dice:

    Gracias rodri!! Muy buen artículo!!!
    Cada día, debemos escoger por Jehová, pedir su E Santo para que nos de discernimiento y podamos amar y conocer la voluntad de Dios!!

    Abrazos


Artículos

Hasta lo imposible

“¿Acaso hay alguna cosa difícil para Dios?” Génesis 18: 14 Si ...

Fuerza y debilidad a

“Una década después de 9/11, es bien claro para el ...

La apertura de una O

Últimas declaraciones realizadas por El Papa, revolucionan el mundo eclesiástico. ...

La recompensa de los

Porque Jehová tiene contentamiento en su pueblo; hermoseará a los ...

Un cambio de nombre,

Un cambio de nombre, un cambio de vida. Y Saulo asolaba ...

Rimons twitter widget by Rimon Habib