“El Tomate” camina por las calles trabajando esforzadamente. Mientas en otro lugar de la ciudad, “Barata”, se revuelca para lograr convertirse en lo que todos conocen.

Seguramente el párrafo anterior no signifique mucho, o simplemente no tenga sentido. Pero es el complemento perfecto para entender el contenido de este artículo.

Para muchas personas el concepto de la palabra MALDAD es complejo de entender, tratándose de seres humanos.

Conversaba hace algunos días atrás con un familiar que decía que “no existen las personas malas”. Lamentablemente, le respondí que si las hay. Sin embargo el que exista gente que piense de esa forma, nos hace percibir también que aún hay bondad en los corazones de muchos humanos, y por qué no decir, de los hijos de Dios.

El hombre y toda la creación fue hecha perfecta:

Génesis 1:26, 31.

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto”.

 

Los seres humanos y la creación toda, fueron hechas perfecta a los ojos del Creador, por medio de la palabra. La única excepción la constituye el hombre, quien fue formado con la mano de Dios, para luego soplar el aliento de vida en él.

Con la entrada del pecado en el mundo, por desobediencia del hombre al querer hacer su voluntad, comienza para la criatura un proceso que lo precipita de inmediato hacia un camino oscuro donde la maldad lo envuelve, separándolo  de la mano de su hacedor y de su santidad.

El apóstol Pablo, en su carta a los Romanos, nos habla del conflicto que se anida al interior del hombre, y de la lucha que debe librar contra los efectos del pecado (7:18-25)

“Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.
Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.
Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.
Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.
Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;
pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros”. 

El hombre que logra entender esta lucha interna que debe librar, también logra entender rápidamente que la esencia del hombre pecador es hacer el mal, pero lo combate para poder raerlo de su mente y sus actos. Para quien no lo entienda, probablemente el mal lo lleve a actuar de formas cada vez más oscuras, movido por sentimientos propios del pecado, como la envidia, soberbia, vanidad, lujuria, entre otros.

El “Tomate”, es el apodo de un pordiosero que circula por las calles de la comuna de Providencia y Las Condes. Normalmente realiza el circuito que va desde Av. Pedro de Valdivia con 11 de Septiembre, hasta Escuela Militar.

“El Barata”, es “colega” del anterior. Conocido por vestir con ropas muy sucias y bolsas de basura, mendiga ayuda a cada transeúnte que camine o pase en vehículo.

Sin embargo, estos mal llamados “mendigos”, son sólo personajes creados para hacer de la limosna un verdadero lucro.

El hombre de las ropas de bolsas, llega muy temprano a su “lugar de trabajo”. Después de un proceso de preparación, que incluye cual actor profesional el vestuario antes nombrado, y su maquillaje (agua y tierra que frota sobre su cabeza y cuerpo respectivamente), da inicio a su jornada que se extiende hasta pasadas las 9 de la noche.

Viene aquí lo sorprendente.

Tanto el “Tomate” como el “Barata”, son dueños de una propiedad, ganan en una jornada de “trabajo” en la calle, unos 40 mil pesos en días malos, 60 mil y hasta 100 mil pesos en  días buenos, según reveló  una investigación realizada por el programa Aquí en Vivo de Mega.

Eso equivale a una renta mensual de aproximadamente 1 millón 800 mil pesos, por lo bajo. Una suma que pocas veces un profesional con más de 5 años de estudio logra obtener.

Nuestro Señor Jesucristo, expresó en el evangelio de Mateo capítulo 24 verso 12:

“…y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”.

Esa es la mirada que la gente comienza a tener, un corazón cada día más duro, insensible, que finalmente radica en generar lo mismo.  Como dice el dicho popular “cosecha lo que siembras”.

Sin embargo, tanto el “Tomate” como el “Barata”, justifican sus actos, esgrimiendo que es su “pega” y que no tiene nada de malo. Juzgue usted si lo es o no.

Volvamos al libro de Romanos 7:24, 25, donde encontramos luz para este camino oscuro, luego de una reflexión que el apóstol realiza:

“¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 

Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado”.

 

No podemos olvidarnos jamás que el pecado que vive en nosotros nos consume, no podemos hacer nada contra eso, sino luchar para que esa maldad no prime, más bien el espíritu de bondad, misericordia y justicia que Dios nos enseña.

La herramienta la tenemos a nuestro alcance. Jesucristo vino a este mundo, se entregó  cargando nuestros pecados sobre sus hombros, regalándonos la posibilidad de vida eterna gracias a que él venció a la muerte, tomando la vida de sí mismo.

Categorías: Artículos, Destacado

2 Respuestas so far.

  1. Zulema Vivanco dice:

    Muy bueno

  2. ilsen Padilla Argote dice:

    Excelente tema.
    Solo Dios conoce los corazones del ser humano.


Artículos

Historias

Todos tenemos al menos una historia que contar, algunas son ...

Pequeñas cosas con

¿Te has puesto a pensar en lo inmenso que es ...

Fuerza y debilidad a

“Una década después de 9/11, es bien claro para el ...

La mayor necesidad d

"En la época colonial, la producción de sal en la ...

Sacrificio por Amor

La Biblia nos recuerda a través de una numerosa cantidad ...

Rimons twitter widget by Rimon Habib