Corazón limpio

Autor: AntoSantorsola 0 Comentarios

Reparar nuestro corazón es fundamental, Dios lo que mas quiere de nosotros es nuestro corazón y así nos lo muestra en 1° Samuel 6:7 “Y Jehová respondió á Samuel: No mires á su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón”, pero el corazón humano es un lugar muy frágil, fácil de romper, fácil de dañar y por sobretodo, fácil de manchar, ¿pero quién mas, sino nosotros mismos somos los que ensuciamos nuestro corazón?.

Muchas veces a lo largo de nuestra vida nos vemos envueltos en situaciones que no son de nuestro agrado, situaciones que nos complican profundamente, muchas veces también, entran dentro de nuestros círculos personas que nos dañan en lo mas hondo de nuestro corazón.

Ante las situaciones complejas podríamos reaccionar de un modo defensivo, agrediendo al otro, alzando la voz por sobre sus palabras, para de ese modo “ganar” la pelea y ponernos al dominio de la escena que nos causa conflicto, en manera de descalificar al otro y el discurso que nos da, algunas veces, incluso podemos llegar a ser muy crueles con lo que decimos, pasando a llevar todo respeto por los sentimientos de quién nos escucha, Mateo 15:11 dice: “Lo que entra en la boca no contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso contamina al hombre”, porque lo que sale de la boca, viene directamente desde el corazón, es que cuando agredimos a un otro, además de dañar su corazón, también dañamos el propio, lo vamos ensuciando con nuestras palabras contaminadas, estas, no sólo son groserías por ejemplo, también lo son toda clase de palabras que daña a los demás, porque son palabras contaminadas de rabia y enojo, palabras que no salen de nuestra boca para dar cuenta de amor y construir, sino que buscan precisamente lo contrario, defendernos, por medio del daño.
Las personas que nos dañan, lo hacen porque son importantes para nosotros, si no les hubiesemos cedido un lugar dentro de nuestro corazón y nuestra vida, su accionar no nos lastimaría, por eso es que duele tanto cuando alguien a quién quieres ha hecho alguna cosa que has sentido como una traición a ese amor, en lo mas interno de tu corazón, frente a esto, también podemos tomar una actitud defensiva o hasta vengativa, en 1° Tesalonicense 5:15 se encuentra un gran consejo para estas circunstancias: “Que ninguno devuelva a otro mal por mal. Antes seguid siempre lo bueno entre vosotros, y con todos”. El perdón es una tarea difícil para nuestro pequeño corazón humano y todos lo sabemos, ¡cuánto nos cuesta perdonar a aquel que nos ha dañado profundamente!, aunque nos lo pida, aunque no haya sido su intención, sanar nuestro corazón del daño es una verdadera batalla, pero esta tarea se va haciendo cada vez más fácil a medida que nuestro corazón se va llenando de Dios y su amor.

Debemos moldear nuestro carácter, ser fieles guardas de nuestro corazón, pues es el regalo mas valioso y preciado que podemos entregar a Dios, lo más hermoso, es que este regalo que hacemos, es un gran regalo para nosotros mismos, puesto que una vez que hemos entregado nuestro corazón a Dios, su amor lo va inundando todo y nos vamos convirtiendo, porque el amor de Dios nos sana, porque el amor de Dios nos hace grandes personas, el amor nos invita y nos mueve a cambiar nuestra manera de ver el mundo y de actuar sobre él en 1° de Juan 3:18 se nos ilustra este modo de amor: “Hijos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino con obras y en verdad” y de este modo, es que debemos cuidar nuestras palabras “Aparta de ti la perversidad de la boca, aleja de ti la iniquidad de labios” Proverbios 4:24, porque estas van ensuciando nuestro corazón, al igual que no perdonar a los otros, porque la amargura que vamos guardando solo nos afectará a nosotros, muchas veces, la otra persona ni siquiera sabe cuánto daño sentimos y es aún peor cuándo vamos guardando resentimiento, porque ese enojo casi nunca llega al otro y cuando llegue, puede que no le importe, pero nuestro corazón si ha sufrido daño, nuestro corazón si se ha ensuciado, Dios nos ha mandado perdonar en Mateo 6:14-15 por una razón y es que el desea que nuestro corazón este limpio de toda contaminación de malos sentimientos.

“Si alguno dice: “Yo amo a Dios”, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve” 1° Juan 4:20.

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About AntoSantorsola

Directora Departamento de Comunicaciones Iglesia de Vitacura. Estudiante de Psicología.

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