Comunicados con Dios

Autor: Andrés Balbontín 4 Comentarios

 

 La oración es comunicación con Dios. Un increíble privilegio.

 

La oración renueva el corazón y lo mantiene en armonía con Dios. No debemos dejar que nuestra vida cotidiana consuma el tiempo que deberíamos dedicar a este precioso medio de comunicación que tenemos con el Padre. Más bien la oración debería ser lo primero que hagamos al despertar, para que nuestras actividades personales del día puedan ser consagradas a Dios.

Jesús se retiraba a orar para comunicarse con el Padre, hasta el punto que aún en la cruz oró, y ahí en el sufrimiento le pidió que perdonase a las personas que la hacían todo este daño, ya que ellos no sabían lo que estaban haciendo. Él nos había pedido, anteriormente, que debiéramos orar también por nuestros enemigos.

“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44)

Jesucristo nos instaba a que oráramos, nos decía que, lo que pidiéremos en su nombre nos lo daría:

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.” (Juan 15:7)
“Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá… Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”(Lucas 11:9,13)

La oración debe salir del corazón, nosotros como  cristianos somos llamados a una vida de plena y clara dependencia de Dios, en oración, mientras nos enfrentamos en este mundo contra el enemigo y sus malos tratos en una tremenda lucha espiritual. El apóstol Pablo nos dice así:

“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos…” (Efesios 6:18)

La oración no debe de ser algo que hacemos nada más por salir del paso, creyendo que ya cumplimos con Dios. Jesús mismo nos advirtió:
“Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. “ (Mateo 6:7)

También es importante estar bien interiormente para poder tener comunicación con Dios, si tenemos enemistad, algún problema con alguien debemos perdonarle; siempre buscar estar en constante oración unos con otros. Es nuestro deber orar por los demás aun si estas personas son nuestros enemigos, también debemos orar por la sanidad de los enfermos, intercediendo por personas, por el bienestar de las familias, por nuestros ministerios y porque podamos llevar la palabra de Dios mas allá de nuestras expectativas.

Dios nos ha dado la oración, no la desaprovechemos. El conoce nuestras necesidades, pero quiere que nosotros le pidamos. Si Él nos diera siempre todo sin nosotros orar, habría un riesgo grande, que pronto empezáramos a olvidarnos de Dios, porque como humanos, muchas veces tendemos a ser malagradecidos. Debemos tener también siempre presente que a Dios no le debemos buscar solamente cuando tenemos necesidades. A Él debemos darle gracias en todo lo que nos da, también tenemos que buscarle cuando necesitamos guía en la toma de decisiones. Debemos orar para buscar el bienestar de otras personas y sobre todo para acercarnos más a Él y que nos de fortaleza para no desfallecer en el sendero que nos guía hacia Él.

Cuando oremos debemos de ser sinceros de corazón, humillarnos ante Dios y Él escuchara nuestras oraciones:

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” (2 Crónicas 7:14)

La oración es la obra más importante en nuestras vidas y nuestra relación con Dios, y para dedicarnos a ella deber haber calma, tiempo y propósito. Cuando oramos sinceramente se obtienen los resultados para el bien, mientras que la oración pobre es de poca consideración. Debemos volver a aprender el valor de la oración, no podemos conformarnos con oraciones a la carrera aquí y allá, sino demandar y retener las mejores horas del día para Dios y para nuestras devociones. La oración, conlleva un empleo de atención seria y de tiempo, que la carne y la sangre rechazan. Pablo nos dice en la biblia “orad sin cesar”, si las oraciones durante el día no pueden ser muy prolongadas, hay que procurar que sean sinceras. (Santiago 5:13-18)


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4 Respuestas so far.

  1. Ilsen dice:

    Excelente, no podríamos vivir sin la comunicación con nuestro Señor.

  2. ivonne dice:

    gracias a Jesús que nos enseño a orar!!

  3. sebalatorre dice:

    Buenísimo, realmente tenemos que pasar más tiempo de rodillas.

  4. Cristián dice:

    Como dice el versículo Bíblico 2 Crónicas 7:14 “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual es invocado mi nombre, y oraren y buscaren mi rostro,…” Versíon Reina Valera 1960.

    Aquí el Señor nos enseña cómo cada día necesitamos de su presencia para que nos guíe.

    Anhelemos cada despertar de nuestra vidas conversar con el Señor, por medio de la Oración.


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