El libro de Santiago es uno de mis libros favoritos, quizás por que la forma literaria en la que esta escrita, es sencilla, directa y sin rodeos. A veces pienso, y creo, que este libro es un desafío para las personas de carácter orgulloso, ya que a éstas no les gusta que las encaren y denuncien sus errores y/o hipocresía. En este escrito me concentraré en el capítulo 1 versos del 1 al 12.

El libro comienza detallando a quienes esta dirigida esta carta, “las doce tribus que están en la dispersión” (verso 1), se refiere al pueblo de Israel en general, claramente, a estos quienes han aceptado a Jesus como el Mesías Salvador en el siglo I d.C. Homileticamente, esta carta esta dirigida a nosotros también como cristianos de la época actual.

Las primeras palabras que nos dirige, a primera vista, parecen completamente ilógicas: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas” (verso 2). ¿Sumo gozo? ¿quien se alegra cuando le sobrevienen pruebas? Creo que eso es lo que menos pasa por nuestras mentes cuando nos enfrentamos a ellas. Entonces, ¿por que gozarnos? ¿por que nos alegraríamos por las pruebas que nos llegan? La respuesta es bastante simple, pero quizás no tan fácil de asimilar. La respuesta esta en Jesus, única y exclusivamente en Jesus, quien murió por nosotros, por nuestros pecados, pagando nuestra sentencia, libertandonos y regalandonos la salvación, que es gratuita y solo hay que aceptarla (Juan 3: 16-18). Jesús nos prometió muchas cosas y dentro de ellas que nunca nos va a faltar algo (Mateo 6: 25-34; Salmo 23: 1). Sabiendo esto podemos agregar que nunca nos va a sobrevenir una prueba que no podremos soportar (1 Corintios 10: 13), y no existe nada que nos pueda separar de Dios (Romanos 8: 38, 39). No hay de que preocuparse cuando llega una prueba, solo alegrarse por que Dios esta con nosotros, llevándonos en sus brazos.

Si no nos alegramos cuando llegan las pruebas es por que no tenemos claro lo que creemos. Seamos cristianos hace poco o hace mucho, tenemos que volver a las bases, a Jesús.

Analicemos un detalle implícito de los versículos citados anteriormente en Romanos, si nada nos puede separar de Dios, la única razón de separación es nosotros mismos. Por eso Santiago dice: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.” (verso 5 y 6). ¿Eres tu como la onda del mar? ¿echada de aquí para allá? ¿te hace falta fe? La solución esta en Romanos 10:17 que dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. Por mucho que sepamos de la Biblia, y Dios, mientras no la estudiemos, y no tengamos una comunión diaria con Dios, nos vamos a separar voluntariamente de El, y perderemos la fe. Y cuando llegue el momento de la prueba, seremos infelices, llenos de duda y temor. Y reflexiona en lo que dice Santiago en el verso 8: “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”.

Los siguientes versículos de Santiago son muy interesantes: “El hermano que es humilde de condición, gloríese es su exaltación; pero el que es rico, en su humillación; por que él pasará como la flor de la hierba. Por que cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas” (versos 9-11). Aquí Santiago no está hablando de dinero y riqueza material, no olvidemos el contexto. Santiago habla de la autosuficiencia e independencia de Dios, una posición en la cual quizás estamos pero no nos hemos dado cuenta, hasta que “sale el sol con calor abrasador” (verso 11).

Con las pruebas crecemos y nos tomamos firmemente de la mano de Dios. Nuestra persona y carácter son cambiados, dejando que Dios quite lo malo dentro de nosotros poniendo lo suyo.

Bienaventurado el varón que soporte la tentación: por que cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (verso 12).

Los invito a vivir una experiencia real con Dios.

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Anciano Iglesia de Vitacura. Ingeniero, Fotógrafo y Montañista

3 Respuestas so far.

  1. Ilsen dice:

    Muy bueno, las pruebas son el Crisol, oportunidad de Espírutu Santo en hcernos joyas preciosas para el Señor.
    Echaba de menos un artículo.

  2. Soleily :) dice:

    Muy buen artículo!!!! Al contrario de lo que pensamos, en vez alejarnos en las pruebas, debe ser todo lo contrario, es una oportunidad maravillosa de aferrarnos a Dios y no soltarlo nunca!!!!

  3. Cristián dice:

    Gracias por el tema, muy enriquecedor y es claro que nuestra dependencia debe ser solamente en DIOS, y las pruebas el crisol de la vida.

    Bendiciones y un muy Feliz Sábado

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