En estos tiempos, donde todo avanza a la velocidad de la luz, en donde pedimos que el día tenga mas de 24 horas para alcanzar a hacer todo lo que debemos o queremos realizar.  Las horas, los días, los meses y los años avanzan sin parar y llegamos agotadísimos al final de la jornada. Nuestras vidas avanzan sin darnos cuenta como todos los quehaceres de la vida diaria, como los estudios, el trabajo y cuántas otras actividades nos traen como resultado, que no tenemos tiempo para la familia, el esposo/a, ni aun para nosotros mismos, ¿Cuánto entonces queda para Dios?.

 

Nuestro Dios nos ha dado instrucciones claras a través de sus escrituras referente al tiempo, tenemos maravillosas promesas que nos hablan acerca de como manejar nuestras prioridades, de esa forma la máquina de la vida no nos pasará por encima y disfrutaremos de una vida feliz y tranquila, acorde como Dios la creó desde el comienzo de la humanidad.

 

Una de las principales promesas es la siguiente: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” Mateo 6:33

 

“Buscad primeramente el reino de Dios”: Esto significa hacer lo necesario para instruirse en la palabra de Dios, que es donde el reino de Dios se manifiesta y podemos conocer su voluntad. El Señor nos promete en Jeremías 29:13 que: “Y me buscaréis  y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”. Si nos humillamos en la presencia de Dios, lo encontraremos, porque somos sus hijos y nos ama con un amor inmedible, tan ancho que jamás seriamos capaces de dimensionarlo.

 

Nos llama también a buscarlo primero. Su palabra es clara: No nos dice, si te sobra tiempo, en tercer o cuarto lugar, realiza tus cosas y después dedícame tiempo, al contrario, Nos dice fuerte y claro: PRIMERO!, esta es una promesa que si confiamos en ella, se hará parte de nuestra vida y veremos como al entregar todo en sus manos, todas las cosas que necesitemos serán añadidas.

Ojo! Nos dice TODO!!!. Tus problemas en el trabajo, tu falta de tiempo, tus angustias, tus tristezas, tus proyectos, tu felicidad, tus relaciones amorosas, tus relaciones familiares, Todo lo que te sucede a Dios le interesa y lo conoce, El nos invita a entregar todo cuanto poseemos y deseemos. El concederá las peticiones de nuestro corazón si en ferviente oración lo colocamos dentro del primer lugar de nuestras vidas.

Un claro ejemplo de esto, lo podemos ver en Lucas 10: 38-42. Las escrituras nos hablan de que un día Jesús entró en una aldea y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa, ésta tenía una hermana que se llamaba María, la cual inmediatamente al ver a Jesús se sentó a sus pies y oía atentamente las palabras que Jesús decía. Al estar su hermana haciendo muchas cosas en la casa para poder atender de la mejor manera a Jesús, ésta le pregunta: Señor, ¿No te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues que me ayude. Pero Jesús con su inmensa sabiduría y amor le responde: Marta, marta, afanada y turbada estas con muchas cosas, pero solo una cosa es necesaria; Y Maria ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.

Cuantas veces de nuestra vida somos como Marta, afanados y turbados con muchas cosas, tanto quehaceres que nublan nuestra mente de lo importante, Marta estaba tan preocupada de las cosas terrenales, que se había olvidado que tenía al mismo Jesús en su hogar, tenía al Mesías enviado por el Cielo a metros suyo y lo estaba desaprovechando!!!, por eso Jesús le dice: María ha escogido la buena parte, y la buena parte no es otra cosa que, estar sentada a los pies del Maestro!!!

A esto se refiere esa promesa maravillosa, Buscad primeramente mi reino, significa que seamos mas como María, que escogamos cada día la buena parte, que cada mañana y noche entreguemos todas nuestras ocupaciones y dudas a Dios, pero la única forma de lograrlo es estando a los pies de Jesús.

Estar a los pies de Jesús es comprender el significado de su muerte y resurrección en la Cruz, es saber que Cristo está vivo y que en este momento es quien nos viste con su manto de justicia para ser aptos delante del Padre, es entender que ni siquiera somos aptos para poder mirarlo a los ojos, porque somos tan pecadores, que necesitamos de su Espíritu Santo para poder llegar al arrepentimiento. Estar a los pies de Jesús es entregar todo cuanto poseemos, nuestra vida, nuestro tiempo, todo. Es despojarnos de nuestra antigua vida, y mirarlo solo a El, es reconocer que no hay ningún mérito propio, sólo nuestro Salvador Jesús, es la única fuente de vida y perdón.

Estar a los pies de Cristo, es el mayor regalo que podríamos alguna vez haber recibido, ser testigos de su amor tan grande, es impagable. Nada nos hará mas feliz que sentarnos a los pies de Jesús, y obedecer sus palabras.

Les invito, que pidamos al Espíritu Santo, tener esa claridad cada día para entregar todo cuanto poseemos a nuestro Creador y Redentor, y que a cada minuto seamos como María, que escogamos la buena parte, la cual no nos será quitada.

Nuestro Dios nos promete que si lo buscamos a El primero nada nos faltará!!

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